Consecuencias de la Independencia


Opiniones historiográficas sobre la Independencia

“La llegada de la independencia de la Capitanía General (y de la mayor
parte del resto de la América española) fue una consecuencia directa
del gran trastorno provocado por las guerras napoleónicas en Europa…
La noticia de que Fernando VII había sido destronado llegó a Chile en
Resultado de imagen para Simon Collierseptiembre de 1808. La reacción inmediata fue de intensa y ferviente
lealtad a la madre patria. Una vez más, los criollos enviaron donaciones
para ayudar a la guerra; los jóvenes de alcurnia de Santiago, lucían
imágenes de Fernando VII en sus sombreros. A medida que pasaban
los meses, sin embargo, este espíritu de lealtad cambió. Puesto que la
propaganda española apuntaba a una estructura más liberal para el
Imperio, algunos criollos comenzaron a sopesar si no sería deseable
tomar el control de los asuntos de la colonia. La presión en este sentido
provenía de tres fuentes principales: los criollos instruidos, que ya antes
habían promovido la reforma económica y social sentían ahora que
este cambio podía lograrse mejor a través de la creación de un gobierno
chileno autónomo, aunque siempre en el interior del Imperio español.
Un mayor número, quizá, veía el régimen nacional como un medio para
obtener más factiblemente el tan deseado acceso a los cargos públicos.
Y también estaba ese ínfimo puñado de separatistas y revolucionarios a
ultranza, para los cuales las dificultades de España eran la oportunidad
para Chile. Para el gobernador y la Audiencia demás está decirlo, incluso
la más leve de estas proposiciones sonaba a subversión”.
(Simon Collier y William Sater. Historia de Chile).

“Los sucesos de España produjeron desconcierto, temor y perplejidad. Se
reaccionó con medidas de emergencia y ensayos constitucionales. Y así,
contingentemente, con una curiosa mezcla de prudencias e improvisación,
se fue tomando conciencia del vacío de poder dejado por una monarquía
acéfala y del consiguiente potencial autónomo que ello implicaba para
la sociedad local. El desmoronamiento final de la antigua legitimidad fue
Resultado de imagen para alfredo jocelyn-holtaccidental, su sustitución se hizo a tientas.
A la crisis institucional de la monarquía le siguió un período de autonomía
jurídica y política que se manifiesta en el establecimiento de la Primera
Junta de Gobierno y en la convocatoria al primer Congreso Nacional.
Una vez consolidada la autonomía, esta etapa se paraliza, al producirse
un equilibrio de fuerzas con estrategias opuestas, situación que comienza
a resolverse con la aparición del personalismo caudillesco de José Miguel
Carrera, convirtiéndose en acelerador de cambio. Dicho personalismo se
trata de legitimar en términos político-ideológicos de corte abiertamente
republicano, acrecentando la distancia con una monarquía meramente
formal.
Esta creciente escisión se profundiza aún más con el fracaso del ejército
patriota frente a las expediciones ordenadas por el virrey del Perú. La
guerra acelera el proceso de distanciamiento y termina por constituirse
en el mecanismo resolutorio ulterior.
En síntesis, la fuerza de los acontecimientos, la contingencia coyuntural,
la improvisación y el ensayo hacen derivar las opciones hacia un orden
nuevo autónomo e independiente”.
(Alfredo Jocelyn- Holt, La Independencia de Chile. Tradición, modernización
y mito)

“Es indispensable, también, para enfocar los antecedentes, tener una
visión total del proceso hasta sus últimas etapas, en lugar de basarse
exclusivamente en la documentación de un momento. Así por ejemplo,
Resultado de imagen para sergio villalobosantes de decidir si el desarrollo de Chile hacia 1810 era suficiente para
provocar la independencia, forzosamente hay que compulsar una
documentación que llega hasta 1818 y aún más allá. Sólo de este modo
pueden apreciarse correctamente las ideas y sentimientos, que movían
a los hombres en los comienzos de la revolución. Aunque en nuestro
trabajo analizamos una etapa que concluye en 1810, no por eso hemos
dejado de estudiar la documentación posterior y de tenerla presente en
cada una de nuestras aseveraciones.
Para una comprensión adecuada de la revolución emancipadora, se
hace necesario distinguir dos etapas separadas por el año 1810: antes
de ese año hay que considerar principalmente el desarrollo que el país ha
experimentado bajo el período colonial, con su secuela de aspiraciones
y descontento. Después de 1810 son determinantes en la peligrosa
inclinación por la cual se deslizan los hechos. Debe agregarse a ello el
odio profundo contra el español, que surge y alcanza su momento más
vivido en la Reconquista, 1814-1817, resultando el factor esencial del
rompimiento”.
(Sergio Villalobos, Tradición y reforma en 1810)


“La cascada de tensiones disociadoras fue diseminando bombas de
tiempo, desde el más alto al más bajo nivel. En cadena, esas bombas
fueron estallando hasta producir –desde 1808- la virtual desmembración
del Estado Imperial Español. Y nada prevaleció en contra de eso: ni las
Resultado de imagen para gabriel salazarideas fundantes, ni el tecnocratismo, ni la expansión comercial, ni la
represión militar. Pero las bombas de tiempo eran, al mismo tiempo,
semillas de autonomía. En rigor: semillas de legitimidad ciudadana
aflorando en el bosque quemado de la soberanía divina del rey.
Autonomía cívica a nivel regional y nacional, pero también a nivel
local. Autonomía englobada por los límites del comercio, o arraigadas
en los valles productivos. Autonomía, por último, como soberanía
de “pueblos”, o incluso, de “individuos”. La legitimidad ciudadana,
reventando por doquier nerviosamente, tejió una heterogénea y
temblorosa cartografía de independencia. Y libertad. En paralelo con la
erosión de la monarquía en la propia España, el territorio del Imperio,
desde 1808, se cubrió de escenarios históricos diversos y variados
procesos locales de “construcción estatal”.
(Gabriel Salazar. Historia Contemporánea de Chile. Tomo I).

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